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sábado, 19 de noviembre de 2011

045. Crímenes perfectos, cuando la noche golpea el corazón.

Y lo que nunca debió haber sucedido sucedió. Y quien nunca te tuvo que importar te importó. Y la canción más triste que podía sonar sonó. Y el mundo se rompió y los pedazos se te acabaron clavando en lo más profundo del alma, y las heridas, aún abiertas, escuecen sin que puedas hacer nada por evitarlo.

Los sueños son inciertos. Y las realidades demasiado dolorosas.

Y me girarás la cara al vernos. Y las lágrimas me encharcarán los ojos, una vez más, en medio de tanta gente. Y volveré a sentirme pequeña, volveré a echarme la culpa, porque esa siempre ha sido mía. Y me subiré en unos tacones que al menos me levanten un palmo del suelo e iré en la busca de alguien que sepa que no me va a partir, que ocupe mi cama pero jamás mi corazón. Pensaré que eres tu al cerrar los ojos, al sentir su cuerpo bajo las yemas de mis dedos, pero no saltarán chispas y la fantasía se desvanecerá, igual que tu, igual que todo.

Y me mataste tan rápido que no tuve ni tiempo de ver el puñal. Crímenes perfectos, cuando la noche golpea el corazón.

viernes, 28 de octubre de 2011

044. Comentan que...

No siempre salen las cosas como se imaginan. No siempre aparece la persona a la que esperas. Miradas desubicadas atentas a cualquier movimiento, esperando cualquier señal que delate su presencia. Señales que no llegan. Resignación. Mirar hacia otro lado y sacar la coraza.

No puedo evitarlo. No puedo decir que dejaré de soñar algún día. No puedo aseguraros que algún día dejará de doler. Que la herida se habrá curado.

Y hago todo lo que está en mi mano, pero parece ser que no es suficiente. Que soy muy niña como para implicarme en esta batalla con alguna posibilidad de éxito.

sábado, 27 de agosto de 2011

043. porque sí.

Y hay veces que las cosas ocurren porque sí. Sin que puedas encontrarlas una explicación lógica.

A mi nadie me dio a elegir, cuando te conocí, si quería enamorarme o no de ti. Nadie pidió permiso para meterte día y noche en mi cabeza ni para que te asentaras en mi pecho. Son cosas que no se sabe muy bien porqué pasan, pero acaban sucediendo.

Ves a esa persona con un brillo especial, puede que no sea el más guapo, ni el más inteligente y puede que ni tan siquiera el más simpático. Pero ahí esta, él tiene algo que los demás no, y es ese algo lo que hace que te quieras aproximar más y más a él, que destaque sobre el resto.

Aún me planteo qué es lo que me pasó cuando te cruzaste en mi camino, pero ya no me molesto demasiado en encontrar respuestas. Cierro los ojos, recuerdo el momento y pienso: fue así porque tenía que serlo, no hay más. Ahora sólo queda esperar.